jueves, 10 de septiembre de 2009

Manual de Boxeo*

Por: Juan-Arturo Ochoa.

Percibí un aroma a sudor cuando me rodeó con su brazo para acercarse más a mí. Después intentó besarme. Sus labios eran demasiado rojos, cubiertos de una grasa carmín que contrastaba con su piel blanca. Sus ojos azules recorrían la pista de un lado a otro. La punta de unos bucles rubios se asomaba por los costados de una gorra desteñida con las letras NY bordadas al frente.

Dijeron que Céline era un nazi,
dijeron que Pound era un fascista,
dijeron que Hamsun era un nazi y un fascista.
Pusieron a Dostoievski frente a un pelotón
de fusilamiento
y mataron a Lorca…

-¿Qué le pasa a tu amigo mexicano?, ¿es que no le gustan las mujeres?
-Está nervioso Jeanette, nunca había tenido una mujer tan hermosa como tú sentada en sus piernas.
-¿Estás seguro que entiende lo que decimos?
-Seguro que entenderá lo que significa meter tu mano en su pantalón. Dale un respiro mujer, mejor ve y tráenos cerveza.

…le dieron electroshocks a Hemingway
(y tú sabes que se pegó un tiro)
y echaron a Villon de la ciudad (París)
y Mayakovsky
desilusionado con el régimen
y luego de una pelea de enamorados,
bueno,
también se pegó un tiro.
Chatterton se tomó veneno de ratas
y funcionó.
Y algunos dicen que Malcom Lowry se murió
ahogado en su propio vómito
borracho…

Era cierto que se bebía el alcohol con la facilidad y rapidez con la que un atleta consume el agua después de una competencia. El vino y la cerveza resbalaron por el interior de su garganta con la sencillez que resbala el hielo entre las manos tibias. Parecía no tener fondo.
Bajo un sol abrasador. Grandes abanicos oscuros teñían la playera debajo de los sobacos. Una mujer de cabello castaño metía su lengua en uno de los oídos del escritor. Éste sonreía. Yo perdí la cuenta de las cervezas que llevaba. A sus pies, tenía una alfombra de colillas de cigarros y también lentamente, se erigía una leyenda literaria. El emblema de la contracultura de los Estados Unidos. El tema discutido entre los críticos literarios. La personificación del realismo sucio. La fama de viejo poeta indeseable se extendía hasta mi país como los tentáculos pegajosos de un pulpo que contaminaba todo a su paso.

…Crane se tiró a las hélices
del barco o a los tiburones.
El sol de Harry Crosby era negro.
Berryman prefirió el puente.
Plath no encendió el horno.
Séneca se cortó las muñecas en la
bañera (es la mejor manera:
En agua tibia)
Thomas y Behan se emborracharon
hasta morir y
hay muchos más…

-¡Corre, corre!
-Vamos, adelántate hasta la cabeza.
-Corre estúpido animal, aposté cinco grandes por ti.
-No lo alcanzará, le adelanta medio cuerpo.
-Se está perfilando, es un gran jinete.
-Faltan 20 metros.
-Anda Chulo hazme ganar.
-Parece que sí.
-¡Sí, sí, sí, ya lo tienes!
-Lo logró, el hijo de puta lo logró.
-Apenas llegó.
-Estás loco, lo adelantó por media cabeza.
-¡Sí! ves cariño, hoy por la noche dormiremos en un buen hotel. Nada de cuartos pequeños que huelen a orín. Sábanas limpias y salmón en una bandeja plateada. Ya quiero quitarte la ropa, castaña barata. Ja Ja Ja. Puedes verlo mexicano, te dije que ése nos iba a hacer ganar. ¿Lo tienes, ya lo tienes para tu revista? Esto es mejor que una entrevista ¿no crees?, esto es filosofía accesible y popular. Esto es la inspiración, esto es lo que lo que el mundo necesita, una victoria, un triunfo ante los demás, aplastar al rival, demoler la dignidad del contrario. Que te envidien por estar en la cima diez minutos. La promesa de una cama con sábanas limpias y televisión por cable. Por lo menos una noche, al día siguiente, no se sabe; si todos los hombres experimentaran esta sensación, jamás se sentirían solos y miserables. ¿Me ves? ¿Me entiendes? No tengo nada, no tengo casa ni trabajo fijo, todos me han abandonado, mi editor, mi familia, mi perro, mi mujer, todos excepto esta puta que no tiene nombre y si lo tiene no me lo ha dicho y si me lo ha dicho lo he olvidado. Sólo tengo una botella de vino y un boleto que cambiaré por cinco mil dólares. ¿Y sabes qué? Esto es lo único que me interesa hoy.

¿y tú quieres ser un
escritor?
Es esa clase de guerra:
La creación mata,
muchos se vuelven locos,
algunos pierden el rumbo y
no lo pueden hacer
nunca más.
Algunos pocos llegan a viejo.
Algunos pocos hacen plata.
Algunos se mueren de hambre (como Vallejo).
Es esa clase de guerra:
bajas por todas partes…


La gente se amontonaba en las casillas de cambio reclamando sus premios. El efectivo circulaba de mano en mano, los papeles arrugados eran cambiados por verdes rectángulos. Charles, La Castaña, Jeanette y yo. Dejamos nuestro espacio en las gradas y nos dirigimos a la casilla de cambio más cercana. Ahí no había tanta gente, sólo cinco personas formadas. Una señora canosa y encorvada que recibió no más de 25 dólares. Después una pareja joven que guardó unos doscientos. Una señora obesa de cabello casi plateado y la nuca tan roja como la punta del cigarro que La Castaña sostenía en una mano. Después nosotros.
-Aquí está mi destino mujer, hazme sentir valioso este día- dijo Charles a la encargada de la casilla.
-Vaya, es usted un hombre afortunado.
-No te imaginas cuanto primor.
-Aquí tiene Sr. que los disfrute.
-Gracias, te irás al cielo.

Duró lo mismo que un parpadeo. Sentí un empujón. Mi acompañante rubia soltó un grito. Me quemó el cuello accidentalmente con la punta de su cigarro. Charles abrió mucho los ojos. Un muchacho joven le arrebataba de las manos los billetes que estaban sujetos con una liga. Pensé involuntariamente, fue un reflejo, antes de que el ladrón diese otro paso atravesé mi pie en su camino. Él perdió el equilibrio y cayó de bruces soltando el fajo de dinero. Aún no caía el último billete al suelo y Charles ya asestaba cuatro o cinco golpes en la nuca del ladrón. Sus años entrenando box eran evidentes, sabía llevar la fuerza a los nudillos y los nudillos al sitio indicado.
No había pensado en esta analogía con sus poemas. Tenía en sus ojos tanta furia que nadie quiso detenerlo. Las mujeres se apresuraron a recoger el dinero y yo a separar a la bestia de la presa. Un silbato se escuchó al final del pasillo. Charles se puso de pie y se aferró a mi chaleco. Tres hombres con uniformes policiales corrieron hacía nosotros cuando vieron la escena. El hombre del suelo no se movía. Se formaban hematomas en sus orejas.
-Corre mexicano, corre.

Está bien, adelante
hazlo
pero cuando te ataquen
por el lado que no ves
no me vengas con
remordimientos.
Ahora me voy a fumar un cigarrillo
en la bañera
y luego me voy a ir a
dormir.

*El poema de Charles Bukowski en este texto se titula Combat Primer (Manual de Combate).

1 comentario:

Ramón Ortega III dijo...

No sé todavía bien por qué. Tendré que volver a leerlo, pero me ha gustado. He sentido cierta desilución al saber que el poema era de Bukowski y no tuyo, pero el texto me sigue pareciendo dinámico (atrapa).